Donaciones

Notas

Resumen del 1er Congreso de la Escuela Raúl Alfonsín: Agenda actual de la Socialdemocracia.

Por: Escuela Raúl Alfonsín

Es necesario que el radicalismo incremente el nivel de debate y discusión interna en su seno, alterando la actual lógica de confort e inmovilismo. En esa sintonía, una de las aseveraciones más frecuentes de los panelistas del Congreso fue que el radicalismo desde un prolongado tiempo atrás, ha venido vaciándose como espacio de discusión y activa vida partidaria.


La “Escuela Raúl Alfonsín”, llevó a cabo el sábado 15 de febrero del corriente año en el Salón de Actos del Pabellón Argentina de la Universidad Nacional de Córdoba, su 1º Congreso de Formación Política, titulado “Agenda actual de la Socialdemocracia”. Para tal fin se contó con la presencia de destacadas figuras del Partido Radical y de otras fuerzas políticas, y de expertos extrapartidarios reconocidos por su labor en los ámbitos académico y profesional. Mediante la celebración de este evento, la Escuela Raúl Alfonsín reafirmó una vez más, el decidido compromiso que mantiene desde el año 2013, cuando surgió en la Provincia de Córdoba por iniciativa de un grupo de jóvenes comprometidos con el ideario socialdemócrata, con el objetivo de proporcionar formación política a militantes radicales y en general a todos los ciudadanos interesados.

El Congreso contó con la presencia de dirigentes radicales provenientes de más de 15 provincias. Entre los disertantes se encontraron diputados nacionales, intendentes, concejales, miembros de organizaciones universitarias, de las organizaciones juveniles radicales, y de la estructura del Partido Radical en sus distintos niveles. Pero también se prestaron al debate franco y constructivo, en representación de otras expresiones políticas, la legisladora provincial de Córdoba por el MST, Luciana Echeverría, y el legislador provincial de Córdoba por el Partido Socialista, Matías Chamorro. Debe señalarse asimismo la presencia de reconocidos expertos extrapartidarios, provenientes del mundo profesional y académico. En compañía de este nutrido grupo de expositores, los concurrentes reflexionaron sobre los diversos desafíos que se les presentan a las sociedades contemporáneas, y las respuestas que las fuerzas de centroizquierda pueden y deben ofrecer para sortearlos con éxito, en el marco de una agenda genuinamente socialdemócrata.

Comunicación política y medios. Disertaron: Flavia Fochesato, Federico Polack y Gustavo Córdoba. Coordinador del panel: Emiliano Afara.

Los más de 500 ciudadanos que concurrieron, participaron durante una jornada que se extendió desde las 9 hasta las 20 horas, en los paneles de: “Género y Economía Feminista”; “Democracia, conflictos y consensos”; “Desarrollo territorial, innovación e inclusión”; “Laicidad y Estado”; “Derechos Humanos en perspectiva”; “Comunicación política y medios”; “Los desafíos de la socialdemocracia en Argentina”; y “Juventud, pobreza y desarrollo en Argentina y América Latina”. Atravesando una diversidad de temáticas, el Congreso ofreció una prueba más de la voluntad de una significativa hueste de radicales, de que el Partido del Parque retome una clara orientación ideológica de centroizquierda, como base de sustentación de sus intervenciones políticas.

El balance del Congreso que realizamos como miembros de la Escuela Raúl Alfonsín es positivo. Gracias a la presencia de una variada y cualificada cohorte de disertantes partidarios y no partidarios provenientes de varias provincias, y a la favorable acogida de un público numeroso; el resultado del evento estuvo acorde con el objetivo de brindar formación política, de calidad y comprometida con el ideal socialdemócrata de una Argentina solidaria y justa. Motivados por esta satisfacción, los miembros de la Escuela Raúl Alfonsín se comprometen a dar continuidad a dicha experiencia, llevando a cabo en un futuro próximo su 2do Congreso de Formación Política.

En las líneas que siguen, se realizará una crónica no exhaustiva de los posicionamientos que emergieron en los diferentes paneles que se conformaron, respetando la diversidad de perspectivas y posiciones. En el acápite final, los miembros de la Escuela reelaborarán las nociones expuestas por los panelistas, en la forma de un pequeño listado de ideas-fuerza, que a su juicio sirven de cimientos para la construcción de una agenda socialdemócrata del siglo XXI; siempre desde el encaje que proporciona la pertenencia orgánica de sus integrantes al radicalismo, necesitado hoy de una fuerte renovación identitaria y política.

Crónica del Congreso

Alfio Acosta presidente de la Escuela Raúl Alfonsín en la apertura del congreso

Estuvo conformado por 9 paneles. En el primer panel se delineó la orientación general del evento. Lo inició Alfio Acosta en su calidad de presidente de la Escuela Raúl Alfonsín, con un mensaje centrado en la idea de que para construir una democracia social efectiva, es necesario que ante todo se produzca un cambio cultural que priorice los valores de la solidaridad, la inclusión social y económica, la tolerancia y la justicia; tarea a la que de modo directo se haya abocada la Escuela. Norma González por su parte y en representación de la Organización de Trabajadores Radicales, habló de la fuerza laboral en cuanto que protagonista de toda articulación auténticamente socialdemócrata, reivindicando así a los sindicatos como agentes necesarios de transformación social. El panel lo cerró Jorge Sappia, quien, en calidad de presidente de la Convención Nacional de la UCR, juzgó muy críticamente la actual pérdida de visibilidad pública y de identidad política del partido. Contra tales debilidades y realizando un pedido que sería reiterado frecuentemente en la jornada, propuso que el radicalismo adopte una posición orgánica sobre los temas de debate que exige el presente, más allá de los pronunciamientos personales; tal como le concierne a toda agrupación política con voluntad de influir activamente en los destinos del país.

Panel: Democracia, conflictos y consensos. Disertaron: Matías Chamorro, Juan Cruz Cándido, Luciana Echeverría y Dante Rossi. Coordinador del panel: Marcos Piedrabuena.

En cada uno de los siguientes ocho paneles se trabajó sobre una cuestión temática, que los miembros de la Escuela hemos considerado necesario incluir en el marco de una agenda socialdemócrata. El primer panel, “Género y Economía Feminista”, fue indudablemente uno de los más aprobados por los asistentes. La primera disertante fue María Cecilia Magnano, quien expuso sobre los aportes del campo de estudios denominado “economía feminista”. Afirmó que a partir del señalamiento de que los individuos siempre están dotados de cualidades específicas como género y edad, la economía feminista se aboca a analizar la desigualdad efectiva existente entre hombres y mujeres, y entre mujeres económicamente más favorecidas y menos favorecidas. Desigualdad que en gran medida está originada en el indispensable trabajo de cuidados, que recae fundamentalmente en las mujeres, generándoles un menoscabo significativo en su disponibilidad de tiempo libre, y disminuyendo por tanto sus posibilidades laborales y formativas. María Teresita Villavicencio centró su exposición en las desigualdades de género en el marco de la actividad política, utilizando su trayectoria personal como caso testigo. Dio a entender que, para el logro de una igualdad de género real, no basta con el compromiso del radicalismo de sostener una política de género; sino que se requiere el involucramiento efectivo de la mujer en la actividad política: “Una mujer en política cambia la mujer. Muchas mujeres en política, cambia la política”. Mabel Bianco por su parte, abordó la problemática de género desde la óptica de los derechos humanos y la socialdemocracia. A la pregunta fundamental de “¿Por qué somos socialdemócratas?”, la reputada médica contestó que en razón del objetivo, de “garantizar a cada persona el derecho a gozar de todos los derechos humanos”, principio que debe extenderse a todas las orientaciones que escapan al par hombre/mujer heterosexual. Lejos de fórmulas abstractas, Mabel Bianco hizo hincapié en que la paridad de género no se puede lograr sino hay una igualdad estructural real en todo el campo social, incluyendo dimensiones críticas para el desarrollo individual como es el acceso laboral. Cerró el panel la diputada nacional Carla Carrizo, con una exposición enfocada en la situación actual del radicalismo. Advirtió sobre la disonancia que a su criterio existe, entre las banderas socialdemócratas que el centenario partido quiere expresar, y la percepción que la ciudadanía tiene del mismo. Reclamó una mayor participación femenina en el seno del radicalismo, asociándola con un recambio generacional que le asigne a los jóvenes y a las mujeres los lugares políticos que les corresponde.

A continuación, se abrieron dos bloques sucesivos de paneles simultáneos. En el panel de “Democracia, conflictos y consensos” se produjo un debate honesto y respetuoso, entre figuras políticas provenientes de diversas agrupaciones partidarias. El primer expositor fue Juan Cruz Cándido, quien inició su exposición con un crítico diagnóstico de la realidad global, caracterizada por altos niveles de desigualdad social, por la desafección del electorado con el sistema democrático, y por la aparición de nacionalismos basados en el rechazo a determinadas minorías sociales. Ante tal situación estructural y reivindicando al radicalismo como una fuerza socialdemócrata, llamó a una actualización de la agenda (“olvidarse del pasado que ya fue”), y reivindicó la alianza sostenida por radicales y socialistas en la Provincia de Santa Fe bajo el formato de un frente progresista. Luciana Echeverría, legisladora provincial por el Movimiento de los Trabajadores Socialistas, compartió a grandes rasgos el crítico diagnóstico de Juan Cruz Cándido, pero a diferencia suya, responsabilizó de dicha situación a las diversas experiencias de la democracia liberal-capitalista. A su criterio los recientes movimientos de protesta esparcidos por el globo, son sintomáticos del fracaso del modelo organizativo y social de las democracias capitalistas. Y en claro disenso con los demás expositores, afirmó que descree de las posibilidades de una transformación “desde adentro” o reformista; abogando en cambio por una vía revolucionaria. Al final de su exposición, se pronunció en favor de la gestión popular de numerosos asuntos públicos, llevada a cabo mediante mecanismos comunitarios directos de participación y decisión. Le siguió Matías Chamorro, quien expuso en representación del Partido Socialista de Córdoba. También alertó de una grave crisis de la democracia. Defendió con rotundidad las experiencias de conformación de convergencias electorales, como las existentes en el municipio de Cosquín o en la provincia de Santa Fe, que aúnan a socialistas, radicales y otras fuerzas afines en torno a una agenda de centroizquierda. En una presentación en la cual tendió a mostrar fundamentalmente su cercanía con los radicales de cuño socialdemócrata, afirmó que el Partido Socialista debe afrontar una profunda actualización programática, que lo transforme en inclusivo, feminista y ecológico. Finalmente, habló Dante Rossi, quien sostuvo que desde el plano conceptual, el espíritu democrático de las sociedades plurales contemporáneas debe asignarle un lugar central a las siguientes dos cuestiones: – La democracia consiste en la búsqueda de consensos; y – Dichos acuerdos se tienen que fundar programáticamente, con grupos partidarios afines. Tras esta defensa del aspecto consensual de la vida política actual, Rossi rescató que el basamento que debiera estructurar toda la estrategia política del radicalismo, es el de una agenda socialdemócrata, inclusiva y solidaria.

Panel: Laicidad y Estado. Disertaron: Lisandro Gomez, Ramiro Pereira y Brenda Austin. Coordinador del Panel: Enrique Escobes.

Los expositores del panel “Laicidad y Estado” se abocaron a dos cuestiones: – La clarificación conceptual que hace a la construcción, de un estado tolerante y respetuoso del carácter privado de todas las creencias religiosas; y – La reconstrucción histórico-constitucional de las marchas y contramarchas de la sociedad argentina, en torno a la cuestión del vínculo estado-religión. Ramiro Pereira, a partir de caracterizar al pensamiento liberal como aquel que persigue ante todo el valor de la libertad, hizo una defensa del pasado liberal-reformista del radicalismo. Para tal fin, dedicó una gran parte de su exposición a reconstruir la historia del Partido del Parque, agrupación liderada en sus orígenes por el convencido laicista Leandro N. Alem. Lisandro Gómez, por su parte, mostró su preferencia personal por el principio de “laicidad pública” que se encuentra encarnado en la normativa francesa, el cual aspira a una política de neutralidad activa del estado frente a las creencias religiosas, delimitando con claridad los alcances de las esferas pública y privada. A renglón seguido, hizo un análisis de las normativas nacional y provinciales, demostrando que mas allá de los avances logrados, la Iglesia Católica mantiene ciertos enclaves de privilegios que resultan incompatibles con el ideal normativo de la laicidad. La última panelista fue Brenda Austin, quien hizo énfasis en el desarrollo histórico-constitucional del país, exponiendo así los hitos sucesivos que el espíritu de la laicidad ha ido alcanzando, en estos dos siglos de vida independiente. También detalló las disputas parlamentarias acaecidas en los últimos años, en torno a la implementación de un grupo de iniciativas destinadas a ampliar la esfera de la libertad individual, tales como la sanción del matrimonio igualitario y la Ley de Identidad de género.

Panel: Juventud, pobreza y desarrollo en Argentina y América Latina. Disertaron: Elina Desirée Etchart, Candela Amantti, Rocío Chinellato, Bernardo Weber, María Belén Pérez. Coordinador del panel: Juan Esteban Villa.

La disertante que inició el panel “Derechos Humanos en perspectiva” fue Nora Landart. Su exposición versó sobre los derechos de los niños y adolescentes, aludiendo especialmente al menoscabo que produce el flagelo de la pobreza en la satisfacción de los mismos. Se refirió a las problemáticas específicas que afectan a cada uno de estos grupos etarios: malnutrición, sobrepeso, abuso sexual, embarazos, la difícil situación de los jóvenes privados de la libertad, etc. Sostuvo la necesidad de que los ámbitos partidario y comunitario confluyan, en lo que respecta a proyectos y leyes destinados al cumplimiento de lo establecido por la Convención de los Derechos del Niño. Luego expuso Marisa Morales, quien se abocó a detallar los Objetivos de Desarrollo Sostenible elaborados por la ONU, como metas concretas y mensurables a partir de las cuales los países pueden evaluar, el progreso efectivo en la protección de los derechos humanos de sus respectivas poblaciones. Dio a entender que el ideario de centroizquierda es la forma más adecuada de mejorar el desarrollo humano en general. Luego fue el turno de Guadalupe Mías, quien se centró en el papel de “la memoria” en los Derechos Humanos. La panelista recalcó la vital importancia que tiene el ejercicio de la memoria histórica en el país, habida cuenta de las violaciones a los derechos humanos que se llevaron a cabo durante la última dictadura militar. Pero también señaló el valor que reviste dicha memoria histórica, al evidenciar cómo en los años 70 triunfó un modelo social profundamente desigualizante, individualista y represivo, cuya impronta cultural subsiste en la actualidad. Desde esa perspectiva, abogó por recuperar un modelo social de país solidario y horizontal, sepultado bajo la represión estatal del último gobierno de facto.

En el panel de “Desarrollo territorial, innovación e inclusión”, los disertantes rescataron al gobierno local, como fuerza del desarrollo social y económico integral. Juan Marcelo Conrero fue el primer expositor. Se centró en la tarea que tienen los municipios de favorecer la formación juvenil, atendiendo a las necesidades y requerimientos laborales actuales. A partir de una trayectoria personal en la academia, destacó que las tecnologías digitales aplicadas al campo educativo, habilitan nuevas posibilidades para el aprendizaje a distancia, con calidad, inclusión social y gratuidad. El intendente Tadeo García Zalazar, por su parte relató cómo desde su gestión se incentivó la participación ciudadana en la ordenación territorial local, y de qué manera dicha experiencia de vinculación entre sociedad civil y sociedad política arrojó un resultado satisfactorio. Detalló la inclusión de la población más joven en la planificación pública, trabajando en conjunto municipio y juventud en la demarcación de los espacios verdes, puntos de reciclado, etc. El tercer disertante fue Marcos Ferrer, quien habló al igual que Conrero de la relevancia de la educación en el desarrollo local; pero centrándose en las políticas que un estado presente debe adoptar, frente a los niños y adolescentes que se encuentran en situación vulnerable. Para ello recurrió a la experiencia de su municipio, consistente en la creación de equipos interdisciplinarios territoriales, para el afrontamiento y manejo de las situaciones de desamparo, relaciones familiares delicadas, falta de alimentación saludable y problemas de aprendizaje. Finalmente expuso Gabriel Abrile, quien detalló la crisis actual en nuestras concepciones de desarrollo y de estado. Habló del fenómeno de centralización demográfica y cultural que se observa en los niveles provincial y nacional; generando un desequilibrio territorial que frena el desarrollo económico y social de las ciudades intermedias. En esa línea argumental, abogó por la adopción de medidas de descentralización en todas las regiones, para descomprimir a las grandes ciudades y estimular un desarrollo equilibrado y armónico. El último expositor fue Carlos Briner, quien aportó su experiencia en el municipio de Bell Ville, en la ejecución de políticas públicas destinadas a la mejora de la calidad de vida de los habitantes locales, y dentro de ese conjunto, de aquellas iniciativas públicas que fueron concebidas también como respuestas a la emergencia climática global. En el marco de esa última dimensión, hizo referencias a las problemáticas ambientales de la deforestación y del uso de energías contaminantes.

Panel: Desarrollo territorial, innovación e inclusión. Disertaron: Marcelo Conrero, Marcos Ferrer, Gabriel Abrile, Carlos Briner y Tadeo Garcia Salazar.Coordinador del Panel: Damián Cáceres.

El panel de “Comunicación política y medios”, estuvo conformado por tres panelistas que hicieron/hacen de la comunicación su campo de actividad profesional. Flavia Fochesato fue la encargada de iniciar la ronda de exposiciones, estableciendo una clara diferenciación entre las lógicas comunicativas del “comité partidario” y de los “medios de comunicación”. Señaló que para transmitir de modo eficaz un mensaje a través de los medios de comunicación, los cuadros políticos deben ser conscientes de la especificidad inherente a los mismos (escaso tiempo, dificultad para captar la atención volátil del electorado, público heterogéneo y desinteresado en cuestiones políticas); abogando de esa manera por un grado mayor de profesionalización en el ejercicio de la comunicación política. Federico Polak continuó con el ciclo de exposiciones, advirtiendo que más allá de que los ciudadanos del siglo XXI se encuentran inmersos en sociedades digitales, el candidato sigue siendo el primer y gran comunicador, y como tal, su rol es irremplazable. Desde ese lugar rememoró la figura de Raúl Alfonsín como comunicador y conductor, capaz de guiar al radicalismo por la senda de la socialdemocracia. Al finalizar su intervención, Polak se mostró muy crítico de la situación presente del Partido Radical, acusando a la agrupación de haber girado hacia la derecha. La exposición de Gustavo Córdoba se abocó a varios tópicos. El consultor comenzó discutiendo la relación entre los términos “comunicación” y “política”, ya que, si bien resulta claro que la actividad política no puede ser reducida a comunicación, tampoco se puede negar que la dimensión comunicativa es parte constituyente del quehacer político, esto es, que comunicar es un acto estrictamente político. Por ello abogó por la profesionalización del ejercicio de la comunicación política. Luego, analizó con sutileza el sistema político argentino contemporáneo; y en lo que respecta al radicalismo, se enfocó en diseccionar las complejidades y peligros del vínculo que mantiene de facto con el PRO, debido a que esta última agrupación hoy en día cuenta con liderazgos fuertes, visibilidad pública, y ha logrado diseminarse estructuralmente por todo el país.

El panel que le siguió a continuación tuvo por temática “los desafíos de la socialdemocracia en Argentina”. El primer panelista en hablar fue Sebastián Cáceres, quien destacó el rol que cumple el estado en el logro de los objetivos de equidad y justicia social, a través de la intervención directa y de la provisión de un marco de legalidad e institucionalidad. Aludió también al difícil momento global actual, caracterizado por un fortalecimiento de las agrupaciones de derecha; aunque de ello responsabilizó a las propias fuerzas del espectro progresista, las cuales por los errores cometidos habrían dejado de convencer a ciertas franjas del electorado que antes les eran fieles. Rocío Alconada Alfonsín, en sintonía con el anterior panelista, pidió por una reconexión del radicalismo con la sociedad, que se llevara a cabo sin abandonar las banderas programáticas de la socialdemocracia. Manifestó además que la experiencia enseña, el efecto deletéreo que tienen en los países los experimentos políticos de la derecha, y que actualmente el debate que nos debemos como sociedad es la cuestión de la concentración de la riqueza por parte de unos pocos. Finalmente habló Sergio Piguillem, quien comenzó su exposición haciendo alusión a los factores que en los últimos años, han venido desplazando a los partidos de su posición protagónica en el sistema político: – Los partidos políticos ya no cumplen en la misma medida que en el pasado el rol de representar al electorado en el plano político, a causa de que el sistema político hoy está funcionando de facto como una democracia semidirecta; y – Han emergido en Argentina y el mundo occidental sociedades más diversas y heterogéneas, a las cuales los partidos políticos no están pudiendo en grado suficiente, convencerlas y seducirlas con su mensaje político. Ante dicho diagnóstico, el panelista propuso fortalecer el “partido político” como la herramienta de transformación social por excelencia; y refiriéndose en concreto al radicalismo, llamó a que se adopten reglas de juego claras, se recupere una voluntad de poder orgánica e institucionalizada, y se profundice en el ideal socialdemócrata de conjugar libertad e igualdad: “buscamos igualar la libertad, el bien más preciado”.

El último panel quedó a cargo de cuadros dirigentes juveniles del radicalismo. Sus exposiciones estuvieron dedicadas a mapear algunas de las problemáticas que afectan directamente a la juventud. Habló en primer lugar Rocío Chinellato, representando a la Federación Universitaria de Córdoba. La estudiante expuso sobre el modelo de educación superior pública y gratuita de la Argentina, ponderando sus potencialidades, pero también sus límites concretos en lo que respecta al acceso efectivo a la universidad por parte de los sectores más desfavorecidos. A continuación, habló Elina Desirée Etchart, presidenta del Comité Provincia de la Juventud Radical de Córdoba; quien llamó la atención acerca de la brecha digital que existe entre los sectores más y menos favorecidos de la población. Luego fue el turno de Bernardo Weber en su calidad de presidente de la Federación Universitaria Argentina, quien retomó la cuestión de la educación superior, pero desde una perspectiva latinoamericana, comparando experiencias nacionales. En su exposición atendió a la crítica que la juventud hoy, está realizando a los sistemas de educación superior que existen en varios países de Latinoamérica, por ser claramente restrictivos en lo concerniente al acceso a la educación de amplias capas de la población. Cerró el panel María Belén Pérez, presidenta del Comité Nacional de la Juventud Radical, quien se explayó en la vinculación entre el radicalismo y la juventud de hoy, indagando en dos cuestiones entrelazadas: – Si el radicalismo actualmente les brinda a los jóvenes el espacio político que les corresponde en la toma de decisiones partidarias; y – Si la agenda programática actual del Partido Radical, recoge o no las preocupaciones concretas de este segmento etario (tales como la emergencia climática).

Hacia una agenda socialdemócrata

Realizada la crónica del evento, en estas líneas finales los miembros de la Escuela nos proponemos re-elaborar de forma sintética y ordenada, algunas de las proposiciones que se llevaron a cabo en el Congreso, tratando siempre de mantenerse fieles a su espíritu. La intención no es presentar conclusiones definitivas, exhaustivas y cerradas; sino por el contrario, estimular el debate sincero y abierto. Creemos que el radicalismo orgánicamente debe volver a representar los ideales de una democracia social, es decir solidaria, inclusiva, tolerante y liberal, atenta a los desafíos y problemáticas del presente:

En base a lo señalado anteriormente, los integrantes de la Escuela nos proponemos cerrar estas líneas contestando dos preguntas centrales: – ¿Qué entiende la Escuela por socialdemocracia?; – ¿Qué efectos concretos se espera producir, al promover la formación política y el debate en el interior del radicalismo?

En lo que respecta a la primera cuestión, cabe señalar que la familia de nociones tales como socialdemocracia, progresismo, centroizquierda, radicalismo social, democracia social, entre otros; no tienen fronteras claras y estancas. Pero el término “socialdemocracia”, bajo el cual los miembros de la Escuela hemos organizado el Congreso, ofrece dos grandes fortalezas a destacar. En primer lugar, porque hay un amplio consenso público local, en torno a que “socialdemocracia”, es un concepto que engloba todo el haz de posiciones políticas que aceptan las siguientes tres aspiraciones: – promoción de la libertad individual; – respeto por la institucionalidad y el marco legal; y – defensa de un modelo sustantivo de democracia. Y en segundo lugar, porque el término socialdemocracia sirve de referencia, para un cúmulo de experimentos políticos que se produjeron fundamentalmente en el siglo XX, entre los cuales se encuentra indudablemente el que lideró Raúl Alfonsín durante los primeros años de su mandato, figura política que además se reivindicaba socialdemócrata de modo explícito. Experiencias caracterizadas por la pretensión de construir sociedades inclusivas, solidarias, tolerantes y liberales, y que para tal fin, dedicaron una parte significativa de sus energías en brindar un encaje social al sistema económico capitalista, que lo hiciera compatible con la existencia efectiva de una forma democrática de convivencia comunitaria.[10] Como dijo el expresidente radical, la democracia “es el método” de acción política, pero lo es en cuanto que la misma aspira no sólo al ejercicio de la libertad política por parte de los ciudadanos, sino que incluye una dimensión estrictamente social: con la democracia “también se come, se educa y se cura”.[11]

Ahora bien, a esta definición general de socialdemocracia se le deben realizar dos comentarios adicionales. En primer lugar, que no se pretende reproducir las iniciativas políticas de construcción de sociedades del bienestar del siglo XX: como se hiciera claramente manifiesto en el Congreso, las transformaciones sociales, económicas, políticas y tecnológicas son profundas e irreversibles, y exigen una actualización de la agenda socialdemócrata con la mirada puesta en el siglo XXI. En segundo lugar, que el término socialdemocracia alude a una hoja de ruta, a una orientación ético-política; no a recetas definidas y estancas. El radicalismo social reconoce su familiaridad política e identitaria con otras expresiones socialdemócratas locales, regionales y globales; pero cada comunidad debe buscar por sí misma, la vía más adecuada para potenciar integralmente el desarrollo humano, atendiendo a su nivel económico, situación política e idiosincracia.

En lo que concierne al sentido general que orienta el accionar de la Escuela, cabe señalar que estamos convencidos, de que para que la declaración de objetivos planteada más arriba se haga efectiva, es necesario que el radicalismo incremente el nivel de debate y discusión interna en su seno, alterando la actual lógica de confort e inmovilismo. En esa sintonía, una de las aseveraciones más frecuentes de los panelistas del Congreso fue que el radicalismo desde un prolongado tiempo atrás, ha venido vaciándose como espacio de discusión y activa vida partidaria. Pero y asimismo, dicha constatación crítica también es síntoma de que en el radicalismo, la institucionalidad y el respeto por las leyes que debieran regir la vida partidaria, son dos grandes columnas que sustentan su identidad e ideal. Es necesario que el radicalismo se modernice y adapte a las nuevas realidades sociales y políticas; pero siempre con la finalidad decidida de reforzarse en cuanto que herramienta por excelencia de transformación social, a contramano de aquellas voces que abogan por la muerte de los partidos políticos y las ideologías.

Para revitalizar el partido, se debe apostar por un reverdecimiento de la agitación desinteresada, franca, ideológicamente informada y respetuosa de las reglas. Lo contrario de la agitación no es el consenso, sino tan sólo falta de involucramiento cívico-partidario y/o falta de oportunidades de reflexión compartida. Recuperando una vez más las palabras de Alfonsín: “la democracia moviliza siempre, mientras que el régimen desmoviliza”.[12] En esta tarea de activación interna, y de promoción de la discusión y del encuentro, la Escuela Raúl Alfonsín quiere realizar su aporte.

[1]Por poner un ejemplo, la problemática sobre el trabajo de cuidados llevada al escrutinio público por el colectivo femenino, tiene la potencialidad de que las sociedades se vean obligadas a cuestionarse, toda la estructura de reconocimiento y compensación de las actividades que adquieren un valor económico en el marco de relaciones existente.

[2]Con miras a una institucionalización de la presencia de las mujeres al interior de la agrupación, que rompa con el fenómeno de “techo de cristal” e instaure una igualdad efectiva entre hombres y mujeres, se enunciaron varias propuestas concretas que merecen ser consideradas, aparte del reclamo de que la UCR se pronuncie públicamente y de modo orgánico en defensa de una agenda de género: – Medidas de Paridad de Género en cargos partidarios de significación en los distintos niveles, y – Uniformización en los planos local, provincial y nacional, de un protocolo de acción ante las distintas situaciones de posible abuso sobre las mujeres.

[3]Sobre esto último: Srnicek Nick. Capitalismo de plataformas. Buenos Aires: Caja Negra, 2018.

[4]Piketty Thomas. Capital e Ideología. Barcelona: Ed. Deusto, 2019.

[5]Informe de la CEPAL “Panorama Social de América Latina 2019”, p. 15.

[6]Piketty Thomas. Capital e Ideología. Barcelona: Ed. Deusto, 2019.

[7]La noción de “igualdad” no implica únicamente igualdad de medios económicos, sino que también abarca a la igualdad de capacidades, autonomías y derechos. Ver: Informe de la CEPAL “Panorama Social de América Latina 2019”, p. 14.

[8]Branko Milanovic. Global Inequality: A new approach for the age of Globalization. Cambridge, London: Harvard University Press, 2016, pp. 192-211.

[9]Alfonsín Raúl. Retorno a la Democracia. Córdoba: Escuela Raúl Alfonsín Ediciones, 2018.

[10]Esta definición es directamente tributaria, de la que ofrece Thomas Piketty en su reciente obra Capital e Ideología: “la noción de ‘sociedad socialdemócrata’ y ‘socialdemocracia’…describe un conjunto de prácticas e instituciones políticas destinadas a proporcionar un encaje social del sistema de propiedad privada y del capitalismo, tal y como se pusieron en marcha durante el siglo XX en un gran número de sociedades no comunistas…independientemente de que éstas prácticas se definiesen a sí mismas, o no, como ‘socialdemócratas’”: “Las sociedades socialdemócratas: la igualdad inconclusa”. Capital e Ideología. Barcelona: Ed. Deusto, 2019.

[11]Alfonsín Raúl. Retorno a la Democracia. Córdoba: Escuela Raúl Alfonsín Ediciones, 2018.

[12] Alfonsín Raúl. Retorno a la Democracia. Córdoba: Escuela Raúl Alfonsín ediciones, 2018.

Compartir:

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Las más leídas