La vuelta al mejor sistema de gobierno…

701

La democracia es el sistema político por el cual se defiende la soberanía del pueblo a elegir y controlar a los gobernantes permitiendo el funcionamiento del Estado, en el cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad.

Argentina ha tenido en el siglo XX seis Golpes de Estado, siendo el último, desde el año 1976 hasta el año 1983, un sello nefasto para nuestro País. Fue en esta etapa, la más oscura de la historia política argentina, en la que se suprimieron las instituciones republicanas, se prohibió el funcionamiento legal de los partidos políticos, se transnacionalizó la economía y además, desde el Estado fueron violados los derechos humanos en forma sistemática, con la consecuente desaparición de personas, el exilio y la cárcel para miles de argentinos.

La lucha contra el gobierno militar, fue llevada adelante por las organizaciones de derechos humanos y los partidos políticos, como así también, por algunos sindicatos y los estudiantes. La confluencia de dichos sectores antes mencionados, se vio cristalizada con el advenimiento de la “Multipartidaria”, en la que convergieron ciudadanos de todas las expresiones políticas de nuestro país.

La vuelta al mejor sistema de gobierno hasta hoy conocido fue un acto soberano y colectivo, donde se trazaron los primeros lineamientos para proyectar un Estado de Derecho.

El periodo que comenzó en 1983 marcó una bisagra en nuestra memoria, siendo el comienzo de un largo camino de aprendizaje sobre la pluralidad, el diálogo, las luchas contra la represión, la recuperación de derechos y la construcción de mayor ciudadanía.

El 10 de diciembre de 1983 quedará marcado en la memoria de  los argentinos y sobre todo de aquellos hombres y mujeres que trabajaron, lucharon y lograron que la democracia sea una realidad y que esta vez sea para siempre.

En lo particular viví intensamente ese momento, porque aunque era un niño, nací y me crié en un comité de la Unión Cívica Radical con una historia política dentro de mi familia que por supuesto marcó nuestras vidas para siempre.

Pero además, en ese 83 mi padre asumió como intendente del pueblo que eligió para desarrollarse y para asentar a su familia, el pueblo en el que nací, me crié y al que aún sigo representando, Salliqueló.

En mi familia se hablaba todo el tiempo de política y de la necesidad de fortalecer la democracia, de participar y de tener siempre como bandera los derechos humanos e individuales, el diálogo respetuoso y la firme convicción de la necesidad de unirnos como argentinos para lograr la transformación necesaria.

Alfonsin y la vuelta de la Democracia nos devolvió la vida, nos hizo tener esperanzas y nos hizo creer en la justicia poniendo a los asesinos adonde había que ponerlos. Pero no solo tiene que ver con un gran político y líder como fue don Raúl, que supo entender la necesidad del momento, que supo entender el sentir de los ciudadanos, había un partido político preparado, se preparó desde la UCR para afrontar ese desafío de recuperar la libertad para todos los tiempos, y cerró el ciclo de un camino recorrido en búsqueda de la paz y la unión de los argentinos que pudo ser visto por el pueblo lamentablemente luego de tanta violencia. De ese ejemplo debemos aprender para no llegar NUNCA MÁS a repetir la historia.