La lucha ideológica de los ‘90

Con Menem en el sillón de Rivadavia, el país entraría en una etapa de cambios profundos. Imbuido de las ideas neoliberales, llevó adelante un proceso de reforma del Estado, por el cual se privatizaron numerosas empresas estatales, a la par que se desreguló, de manera sistemática, la economía. Logró controlar la hiperinflación, pero socavando la educación, la industria nacional y los bienes estatales. Se inmiscuyó en la justicia, la política exterior fue severamente criticada, existieron fuertes acusaciones de corrupción en el gobierno y el Presidente, en un triste hito histórico, firmó el indulto para los represores y los guerrilleros de la dictadura. La pobreza, la indigencia y la desocupación alcanzaron cifras históricas, consecuencia directa del modelo elegido por el gobierno justicialista.

  Entre los principales opositores se encontraba Alfonsín, quien fue Presidente del Comité Nacional de la UCR en dos ocasiones en la década. El fenómeno del menemismo crecía, y desde el oficialismo se promovía una reforma constitucional, que aspiraba a realizarla en soledad. Ante ello, y para evitar el atropello que significaría esa reforma prácticamente unilateral, Alfonsín se encargó de organizar el Pacto de Olivos por el cual, él y Menem, personalmente, acordaban los puntos principales del proceso de reforma. Esto le valió al líder radical un fuerte repudio de sectores de su partido, aunque otros reconocieron el gran valor y la visión de aquel encuentro.

  La Reforma Constitucional se realizaría en 1994. El justicialismo, interesado en la reelección y el radicalismo, en darle al país instituciones que garantizaran la democracia y el sentido republicano, fueron los principales arquitectos de la misma. Alfonsín tuvo una destacada participación como convencional constituyente.

  Para terminar con el menemismo y con el proceso que había desencadenado, la UCR y el FREPASO formaron la Alianza, de la cual Alfonsín fue un firme defensor. Con ella se derrotaría al justicialismo en las elecciones presidenciales de 1999. El mismo año, Alfonsín era nombrado vicepresidente de la Internacional Socialista. En 2001, sería electo senador por la provincia de Buenos Aires, en lo que sería su último cargo electivo.

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