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Alfonsín para siempre. Los hombres pasan y las ideas quedan

Por: Alfio Acosta

La figura de Raúl Alfonsín con el paso del tiempo se ha agigantado aún más y su  recuerdo se profundiza cada día, hoy es menester reivindicarlo no solo como dirigente político sino como ciudadano comprometido con la causa nacional y popular para trabajar siempre por la emancipación del pueblo argentino.


Hoy 31 de marzo del 2019 conmemoramos el décimo aniversario del fallecimiento de Raúl Ricardo Alfonsín, el gran estadista Argentino que todo el pueblo y América Latina recuerda.

Nuestro querido Alfonsín nació el 12 de marzo de 1927 en Chascomúsprovincia de Buenos Aires. Su familia estaba conformada por su Raúl Serafín Alfonsín, su madre Ana María Foulkes, y seis hermanos, de los cuales él era el mayor; realizó sus estudios primarios en la Escuela Normal Regional de Chascomús y los estudios secundarios en el Liceo Militar General San Martín. En el año 1949 se casó con María Lorenza Barreneche con quien posteriormente tiene seis hijos; y en 1950 se recibe con el título de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata.

Sus inicios en la política se registran en 1954 cuando fue elegido concejal en su ciudad, Chascomús. Al año siguiente fue encarcelado bajo la dictadura del general Eduardo Lonardi, y un suceso similar lo avasallo el 17 de noviembre de 1966 durante la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía, cuando fue recluido por haber reabierto el Comité de la Provincia de Buenos Aires. Luego de estos hechos cometidos con tal impunidad, comenzó a reorganizar la Unión Cívica Radical estableciendo contacto con los sectores de centro-izquierda y socialdemócratas, como el socialismo dirigido por su amigo Guillermo Estévez Boero, logrando posteriormente formar el “Movimiento de Renovación y Cambio”, línea interna del Radicalismo.

Integro la Asamblea permanente por los Derechos Humanos, primer organismo  creado en Argentina para hacer frente a diversas violaciones a los derechos, violaciones que habían comenzado principalmente con el gobierno peronista. Estos últimos habían creado el grupo parapolicial terrorista de extrema derecha llamado Triple AAA, cuyo primer atentado fue al dirigente radical Hipólito Solari Yrigoyen, el 21 de noviembre del año 1973.

El 30 de octubre de 1983, Alfonsín obtuvo un triunfo contundente con el 52% de los votos, derrotando a Ítalo Argentino Luder, candidato peronista, quien alcanzó el 40% de los votos.

Durante la dictadura militar de 1976 que sumió a la sociedad argentina en su capítulo más cruel y trágico de toda la historia del país, Alfonsín brindo gratuitamente servicio de Abogado para defender opositores al régimen, y presentar hábeas corpus por los detenidos y desaparecidos. Y gracias al pueblo, a los millones de argentinos que lo eligieron a ÉL para que condujera el destino de nuestro país, retorna la democracia en la Argentina en el año 1983.

Alfonsín fue un militante político que forjo sueños colectivos para construir una democracia y una república extraviada en una noche interminable de todo tipo de violaciones. Alfonsín fue un hombre de principio y abrazo la ética y la rectitud en su accionar político. Por eso afirmaba “el sentimiento ético constituye uno de los más nobles movimientos del alma. Aún el objetivo de construir la unión nacional debe ser cabalmente interpretado a través de la ética. Ese sentimiento ético, que acompañó a la lucha de millones de argentinos que combatieron por la libertad y la justicia, quiere decir, también, que el fin jamás justifica los medios”.[1]

La figura de Raúl Alfonsín con el paso del tiempo se ha agigantado aún más y su  recuerdo se profundiza cada día, hoy es menester reivindicarlo no solo como dirigente político sino como ciudadano comprometido con la causa nacional y popular para trabajar siempre por la emancipación del pueblo argentino.

Hoy, cada hombre de nuestro pueblo golpeado por las frustraciones de estos tiempos, puede mirar la vida de este ciudadano ilustre que luchó por y para las instituciones y no por los cargos. Raúl Alfonsín no ha sido solo un hombre en la historia, ha llegado más allá y se ha transformado en un ser relevante en nuestra lucha.

Raúl Alfonsín lucho toda su vida por la democracia, la libertad y la igualdad.

Sus aptitudes políticas fueron más que atributos personales, han sido la expresión de la voluntad y del ideario de un partido destinado a seguir desarrollando un papel fundamental en la vida institucional de la patria; ha trascendido lo individual para alcanzar a millones de personas.

Estas particularidades de él nos quedan como legado, nada de su presencia se ha desvanecido con el tiempo, al contrario, ha surgido el nacimiento de un compromiso ético. Su labor no solo como presidente, sino como militante político tiene una trascendencia enorme que la ciudanía en general, y fundamentalmente la generación de jóvenes que nacimos en democracia tenemos la gran responsabilidad de promover y defender: transitar de una democracia formal a una democracia social siempre abrazando la ética como valor y las ideas como herramienta para la construcción política.

Así lo decía Alfonsín “Siempre creí y así lo dije en tantas oportunidades que es la misión de los dirigentes y de los líderes, plantear ideas y proyectos, evitando la autoreferencialidad y el personalismo; orientar y abrir caminos, generar consensos, convocar al emprendimiento colectivo, sumar inteligencias y voluntades, asumir con responsabilidad la carga de las decisiones. Sigan a ideas, no sigan a hombres fue mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática”.

¡Siempre adelante con tus ideas, que son banderas de lucha cotidiana!

Alfio Acosta

Presidente de la Escuela Raúl Alfonsín.

[1] Alfonsín, Raúl Retorno a la democracia. Escuela Raúl Alfonsín. 2018. Córdoba.

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